Lunes 15 de Agosto de 2022

Hoy es Lunes 15 de Agosto de 2022 y son las 12:42 - Corrientes registra 346 casos nuevos de Coronavirus: 88 en Capital y 258 en el Interior Durante labores de contralor, demoraron a dos personas que circulaban a bordo de una motocicleta adulterada En Mercedes, Salud Pública realiza acciones intensivas para cerrar el brote de Covid-19 El ministro López Desimoni desplegó una amplia agenda de trabajo en el interior Se realizó doble operativo de ablación multiorgánica en Corrientes La campaña de vacunación “casa por casa” ya alcanzó a más de 1.060 mayores de 65 años de la Capital Llegaron vacunas de Astrazeneca, Sputnik V y Sinopharm

CARNAVAL

21 de septiembre de 2020

“El carnaval va más allá de lo artístico, es una fuente de ingresos”

El diseñador Horacio Gómez, uno de los hacedores de la fiesta carnavalera, no ve una vuelta de la fiesta a corto plazo.

El arte salvará al mundo. Esa expresión sacada del contexto de todo aquello que rodea a los artistas puede que no sea entendida para el común de los mortales. Sin embargo, cuando uno se cruza con cualquiera de los tantos hacedores que rodean nuestra vida cotidiana, se da cuenta de que no se trata de una frase hecha ni, menos aun, de un deseo absurdo: es la verdad revelada por parte de quienes tienen la difícil misión de mantenernos activos, haciendo que olvidemos contextos desfavorables y sigamos adelante.  

Horacio Gómez es, ante todo, un artista. Y un hacedor. Un incansable laburante de lo suyo. Una verdadera usina de creaciones que se plasman en dibujos maravillosos que nos transportan a espacios reales e imaginarios, a través del vestuario de un emblema cultural que los correntinos tenemos: el carnaval. También es un ganador en lo suyo. Porque el trabajo de un artista se premia con aplausos y, en el caso de Momo, los logros obtenidos se manifiestan en copas o trofeos. De esos que el señor del vestuario viene obteniendo continuamente con su sapucay, desde hace 10 años. Aunque recuerda con nostalgia, orgullo y cierta sorpresa, su primer galardón: “El primer año que dibujé fue en el 98, para los Sapuquines. Fue especial y muy recordado porque enfrente tenía maestros admirados como José Ramírez y Roque Palma. Ese año fue mi primera carpeta y la comparsa infantil ganó el primer premio de vestuario. 

Horacio Gómez sabe que el arte es la pieza clave, fundamental para construir una realidad distinta. Y cada año su aporte nos llena por dentro, al ver pasar por la amplia calzada de nuestro corsódromo, esas inigualables creaciones que jamas podrían ser obviadas.  

El artista está hoy pensando. En este presente y en lo que vendrá. A pesar de no ser para nada optimista con el futuro cercano, tiene fundadas razones para creer en un regreso de Momo, con todas las luces y el brillo de siempre. Porque dice: “Está en nosotros el carnaval. Y si alguna vez lo despertaron las comparsas del interior con su vuelta en la costanera, no veo por qué, en caso de un parate, el carnaval tienda a quedarse o desaparecer”.  

“Temo que esta
 pausa no sea de un año sino de dos”  

HORACIO GÓMEZ
DISEÑADOR, ARTISTA 

Sin embargo, lo inmediato lo tiene un tanto preocupado. “Esta situación que atraviesa la humanidad nos afecta a todos. Los artistas son quizás de los más afectados por la pandemia. Y hay que tener en cuenta que el carnaval, más allá de lo artístico es la fuente real de ingresos, de muchas familias. El carnaval es trabajo y eso hoy está detenido, paralizado. Preocupa, sin dudas, este presente, visto desde ese lugar”. 

Horacio quisiera estar hablando de otra realidad. En épocas normales, lo normal sería que a esta altura del año anduviera visitando talleres y corrigiendo detalles de aquello que se va confeccionando. Pero eso no pasa ni va a pasar en el corto plazo, al menos para él. “ Siento y creo que lamentablemente no están dadas las condiciones para la realización del carnaval de este año. Y temo que quizás esta pausa del espectáculo sea no de uno, sino de dos años. Lo que no quita que independientemente de la situación, sigamos creando, trabajando, tirando ideas. Esa es la manera de mantener viva la energía del carnaval”. 

Por boca del diseñador, uno se va enterando de que el virus que a todos nos tiene tensos se llevó también parte del espíritu que, a esta altura de septiembre, ya estaría impuesto por los propios comparseros. “Todos los años, para esta época, ya están otorgados la mayoría de los lugares y espacios dentro de la comparsa. Porque todos los años, no bien arranca marzo o abril, mi teléfono no para de sonar con gente que de alguna manera ya pide su lugar para poder participar del carnaval. Esta vez, el teléfono está calmo. Casi en total silencio. Esa es la pauta de lo que todos sentimos hoy, más allá de las ganas o el deseo”. 

Aunque Gómez siente que lo que pasa, a decir verdad, también se da porque el correntino no es de hacer su  fiesta a medias. La quiere con todo su lujo y esplendor, siempre. Desde su inicio, fue, es y será un distintivo para quienes hacen el espectáculo más caté que tenemos por estos pagos. “El carnaval caté llega a serlo por la forma en que se involucran tanto quienes lucirán el vestuario como sus allegados. Las familias no escatiman en gastos, con tal de lograr la mejor versión de lo que les fue dado como diseño. Y eso es una característica de nuestra fiesta. Lo ha sido y lo es. Eso no se negocia”. 

Efectivamente, eso es Momo en Corrientes. Una clara muestra de lujo que se combina con la alegría desbordante. Sin embargo, no ha sabido quizás capitalizar tanto hacia afuera, eso que sabemos que tenemos, en  cada noche de fiesta. “No somos conscientes de lo que tenemos en nuestras manos. No nos damos cuenta de lo que significa el carnaval. Sabemos que lo estamos  haciendo, sabemos que es un buen producto, pero no tomamos dimensión del impacto que pueda llegar a tener. Eso lo pude apreciar cuando me tocó trabajar en otros lugares, para otros teatros o en viajes en donde mostré lo que hacemos. El mundo admira lo que presentamos. Mientras  eso sucede, nosotros tomamos lo realizado con tanta naturalidad que terminamos minimizando el trabajo y valorando más el afuera que lo propio. Eso debe cambiar, por el bien de un espectáculo que tiene una proyección incalculable”. 

Es raro un septiembre sin previas de Momo. Sin plumas y piedras que empiezan a surgir entre compras realizadas por el común de los habitantes de una ciudad cargada de anónimos artistas. Raro es que no lleguen las nochecitas ni algún que otro tambor suene. Cualquiera que vea de afuera se estaría preocupando de más por lo que pasa. Y tendría derecho a pensar que, de vuelta, Momo está en las últimas. No es lo que se le pasa por la cabeza a todo aquel que hace o forma parte de esta manera de expresión tan nuestra. Para ellos y para Gómez, solo están descansando un poco. Para tomar más fuerza y retomar, como nunca. Porque, como dice el diseñador y realizador, “el carnaval es pasión y eso no se puede apagar”. Hay que creerle. Es la palabra de un artista. Uno más de los que andan por este mundo, buscando la manera y el camino, que sirva y sea realmente útil, para salvarnos a todos.

COMPARTIR: