Domingo 24 de Octubre de 2021

11 de octubre de 2021

Con presencia correntina, regresó la Maratón Internacional de Buenos Aires

Después de un año de ausencia, la CABA volvió a reunir a runners en sus calles. La doble competición de la ciudad recibió a más de 20.000 almas.

Los que amamos correr tuvimos un fin de semana soñado. Para los traileros, la noche en Margarita Belén y hasta los kilómetros acumulados en Bella Vista fueron un motivo más para andar de parabienes. En paralelo, la capital correntina recibió a los runners en el parque Cambá Cuá. Pero faltaba algo y era la frutilla del postre: después de un año de ausencia, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires volvió a vestir sus calles de transpiración corredora.

La maratón y media maratón de la ciudad recibieron a más de veinte mil almas que se pusieron como meta dejar su huella. Al igual que otros tantos correntinos y correntinas, tuve la suerte de estar ahí, corriendo los 21k, en la que considero la carrera más convocante e inclusiva de nuestra patria. Atrapante, porque tiene la dosis justa de sacrificio y esfuerzo, que se combina con el atractivo turístico de visitar lugares emblemáticos, pero esta vez visitados mientras uno corre. Inclusiva, porque de ella realmente participa todo el mundo: desde grupos de elite hasta corredores amateurs, pasando por familias y personas que se le animan por el solo hecho de todo lo bien que le han hablado de este evento.

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Foto: Gentileza

Dicen que para correr hay que entrenar duro y seguir planes. Créanme que en esta carrera como en ninguna otra están los que desafían al máximo las reglas del juego. Y tan mal no les va. Avanzan todo lo que pueden al ritmo que sus cuerpos y sus piernas se lo permiten. Y cuando no hay más fuerzas para correr, se camina. 

A propósito de esas fuerzas, más que nunca las miles de almas que dieron el presente hallaron un valor energético, más allá de los preparativos. Porque como dijo un conocido animador y conductor de estos espectáculos deportivos a través de sus redes “está fue la carrera de la felicidad, de la libertad, del agradecimiento. De sentir que se pudo superar lo más difícil. Una carrera en la que sobraron, más que nunca, motivos para emocionarse y agradecer.

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Foto: Gentileza

Agradecer el estar vivos. El haber pasado la pandemia. Una carrera para recordar a los que no pudieron seguir adelante. Entonces, más que nunca, se disfruta”.

Mucha razón hay en el mensaje. Lo vi a cada paso, cuando cruzaba o me superaban corredores de todo el país. Porque aquí están todos y cada uno por una razón distinta.

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Foto: Gentileza

Testimonios de runners

Acaban de pasar los 21 k y 42 k de BA y en el predio cerrado hay más lágrimas que nunca, más abrazos que nunca.

Abundan las selfies. Los corredores al cruzar el arco se arrodillan y lloran desconsoladamente. Es que esta vuelta viene con condimentos extras. Pero mejor que lo cuenten los runners de nuestros pagos, que han formado parte de una mañana única.

Gustavo tiene 51 años y está feliz de que haya vuelto a correrse esta media maratón. “Amo correr, es una pasión y, cuando me enteré de que estaba abierta, no dudé un segundo en venir. Esta carrera es fantástica”, dijo, emocionado.

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Foto: Gentileza

Como en él, detrás de cada corredor hay una razón y una pequeña o gran historia. Como la de Bruno, que dice que hizo los 21 k “porque me invitaron unos amigos y la verdad les agradezco. ¡La pasamos genial!”.

Emilio es otro de los correntinos que se animó “porque quería saber, sentir lo que era correr una maratón. Lo hice y creo que va a ser la última”. 

Él, como tantos otros, están intentando estirar sus piernas, volver a pararse, evitar los calambres. Pero se saben triunfadores por haber encontrado lo que vinieron a buscar. Como le pasó a Enrique Alfredo, que vino “porque lo trajeron los amigos. Y bueno, ya estaba acá y me largué a correr: lo logramos, quedamos destruidos, pero lo hicimos, que es lo importante”.

Un poquito más allá de donde estoy, una de las tantas atletas correntinas dice que “ correr es una pasión indescriptible; a mí al menos me ayuda, me libera de todo y esta carrera fue de verdad. Se sentía una energía especial. Ahora vamos por los cuarenta y dos”.

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Foto: Gentileza

Es una constante en el mundo runner eso de alejar las metas. El querer ir siempre un poco más allá.  O al menos, no dejar de transitar esas rutas y esa misma cantidad de kilómetros. “Corrí porque está carrera es realmente única. Varias veces ya hice la media maratón de Buenos Aires, pero esta vez te juro que se sentía algo especial. Creo que tiene que ver con el encierro, con todo lo que nos pasó y que hoy podemos salir de nuevo a las calles a correr”. La que habla es Ana y se la nota feliz mientras su pareja y su pequeño están ahí, haciéndole el aguante.

De esos también hay. De los que vienen para apoyar. De los que se suben a un bondi o a un avión y se mandan a la carrera para quedarse a un costado y decirles, cuando pasan sus corredores, que no aflojen nunca. Alejandro es uno de esos que llegó a Buenos Aires solo para acompañar a su amigo el Gato. El Gato es Marcelo, un corredor de unos jóvenes 60 años que se puso como objetivo atravesar el arco de los 42 k. Lo logró. Y no solo hizo eso. También estimula con su actitud a que “más gente practique este deporte que tan bien hace y es para cualquiera. La verdad es que la experiencia ha sido maravillosa. Estoy muy emocionado. Anduve en los tiempos que me propuse. ¿Qué más puedo pedir? Que la gente se sume a esta actividad, en serio hace muy bien”.

También anda dando vueltas por ahí un corredor de Ituzaingó que con sus setenta y largos muy bien llevados se vino a disfrutar de algo que lo apasiona. Jorge dejó sus actividades y programó el viaje. Carlos anda en lo mismo, sabiendo que sus tiempos mejoran a cada paso y que como bien dice él, “me quería dar el gusto y la verdad este circuito es hermoso. Todo está superbien organizado y se siente una adrenalina especial”. 

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Foto: Gentileza

Melisa siente lo mismo, a pesar de que esta vez le costó un poco más “porque no andaba entrenando tanto. Pero igual, esta fue mi tercera vez en esta media maratón y la voy a seguir haciendo”.

Hay una constante en cada persona que se decide un día y se calza las zapatillas. Todas coinciden en que lo que nace como prueba se transforma en una sana adicción. Sabrán los analistas si estamos en presencia de un tipo de consumo que se vuelve o no problemático. Por ahora, es solo una buena vacuna para sentirnos bien y ser felices, sin jorobarle la vida a nadie. 

Mucho diría yo, para estos tiempos en que las trampas abundan y los problemas nos superan. Demasiado, si nos ponemos a pensar que venimos de un año y pico de quietud constante. Para combatir el encierro de nuestros cuerpos y nuestras mentes, está claro que no se necesita tanto. Basta con imitar a los runners, ponerse unas zapatillas, decidirse, e ir en busca de las propias metas.

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