Jueves 19 de Mayo de 2022

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24 de abril de 2022

Santajuliana: "En pandemia, la droga creció como PYME en los barrios"

El creciente y multimillonario mercado de la droga en Corrientes, involucra a muchos actores en el proceso de comercialización. Cada vez más jóvenes y más osados. La constante exposición del consumo de ciertos narcóticos produce un quiebre dentro de la sociedad, a la que aún le resta muchísimo debate. Preocupa la expansión de los estupefacientes denominados duros.

El avance de las drogas en Corrientes ya dejó de ser sorpresa, aunque si llama la atención el crecimiento desmedido de los puntos de comercialización. A estos se suman, los últimos datos conocidos por época, del crecimiento del consumo en tiempos del aislamiento obligatorio, a causa de la pandemia de COVID-19. La ruta de la droga dejó a nuestra provincia como punto estratégico de entrada y distribución de los estupefacientes que cruzan la extensa frontera fluvial y que llega a las grandes bandas narcos en el país. Localmente, desde la Policía alertan de la utilización de adolescentes como "soldaditos" en la distribución y venta y el fuerte ingreso de drogas pesadas al territorio, donde la pelea se hace cada vez más despareja por el poderío económico de las organizaciones criminales y la necesidad imperiosa de más recursos para hacer frente a lo que se viene.

El comisario general Dante Edmundo Santajuliana tiene 58 años y 36 de ellos dedicados a la fuerza. Prestó servicio en la División Delitos Complejos, en la que fundó la División Trata de Personas y Menores; también fue parte de la ex Brigada de Investigaciones; comandó el Cuerpo de Infantería y estuvo a cargo de las dependencias policiales de San Luis del Palmar y Concepción, hasta que llegó en 2011 para hacerse cargo de la ex Dirección de Toxicomanía, actualmente Dirección de Drogas Peligrosas y Crimen Organizado; una de las unidades especiales más profesionalizadas de la fuerza, con una gran cantidad de efectivos especializados en distintas ramas, destacándose la abogacía entre muchas de ellas; pero que hacen tarea de campo permanentemente.

¿Qué nos deja la pandemia en materia de tráfico y consumo de estupefacientes?

El encierro a muchos les jugó muy mal. El que no era adicto y probó, se volvió uno de ellos. Y el que ya era consumidor, empezó a consumir mucho más. La droga ganó terreno en todos los sentidos. Durante el aislamiento creció sustancialmente el consumo y la venta de estupefacientes. Muchas personas se vieron desbordadas emocionalmente por el aislamiento y se volcaron al consumo. Notamos que la cantidad de "kioscos narcos" se triplicaron y hoy hay familias enteras involucradas en este delito. Años atrás, cuando hacíamos procedimientos para desbaratar uno de esos comercios de drogas, llegábamos con la orden de allanamiento a un domicilio concreto; pero hoy tenemos que pedir varias órdenes al juzgado para entrar a un barrio, porque el negocio involucra a más actores del mismo vecindario. Se ramificó el problema. Unos se encargan de recibir la droga, otros de fraccionarlas, varios de venderla y esto se termina transformando en "una PYME" del narcotráfico con muchísimas personas involucradas. Esto es generado por la crisis económica y la falta de motivación o empleo.

¿Cuál es la ruta de ingreso de la droga a la provincia?

Corrientes tiene dos bocas de ingreso. Por un lado, la marihuana que ingresa por nuestra extensa frontera fluvial por el río Paraná, pero también lo hace vía terrestre, por cuanta forma se pueda imaginar: escondida en los paneles de las puertas o en dobles fondo de los vehículos, oculta en bolsas debajo de cargas de carbón, o de soja o simulada dentro de grandes camiones, o en encomiendas en pequeñas cantidades. Por el otro, tenemos la cocaína que ingresa vía Chaco, pero que no se produce allí, sino que utilizan el corredor vial de la Ruta 16, que llega desde el Norte. Por los últimos operativos realizados, creemos que la ruta de la cocaína empieza en Perú y Bolivia y desde allí atraviesa Salta para terminar instalándose en nuestra región. Cuando la droga ingresa a territorio chaqueño, allí las bandas, que no es una sola, dividen el producto, gran parte se va hacia la zona de Santiago del Estero, desde donde también distribuyen al resto del país y otra parte queda en la región NEA.

Cada vez, se nota que hay chicos muy jovencitos y menores involucrados. ¿Sorprende que haya tantos "soldaditos" del narco?

No, y es muy triste. Y es que las bandas narcos se aprovechan de las condiciones sociales de estos chicos y los utilizan como "carne de cañón" para sus organizaciones. Los convierten en "soldaditos". Estos jóvenes están dispuestos a todos por esta gente, inclusos les dan armas y teléfonos para que reporten cuando la Policía se aproxima a las "cuevas de venta" de estupefacientes. Hay tres generaciones de chicos que quedaron expuestos. Viven el día a día con padres cobrando planes sociales. Les han quitado la dignidad de ganarse el dinero con el trabajo, a los jefes y jefas de familia, y ven un escape rápido en la venta de droga para tener el último celular o una moto veloz. Y también en el consumo para escapar de su realidad. Nosotros vemos en casi todos los procedimientos que hay menores involucrados. Los ponemos a disposición de la Justicia y el juez federal es quien se encarga. Pero no podemos dejar de atender a muchos padres que nos vienen a ver por esta situación. Hay muchas instituciones públicas y privadas que les dan contención y atienden estos casos.

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UNO DE LOS OPERATIVOS EN CORRIENTES.

Hay una reconversión en el comercio de estupefaciente. La cocaína es más redituable, ¿la Policía está preparada para combatir este embate?

Definitivamente sí. Somos una de las divisiones más profesionalizada. Afortunadamente nuestro personal tiene capacitación permanente con especialistas en la materia, pero aún más en el terreno, donde se topa todos los días con los narcóticos en los distintos procedimientos. Se adquieren conocimientos sobre las formas de ingreso, fraccionamiento, corte, distribución, comercialización, puntos de ventas y para esto es sumamente importante el compromiso que tiene la comunidad en denunciar la presencia de droga en su barrio. Para nosotros esa es la clave para darle pelea a este flagelo.

En la semana dimos un gran golpe secuestrando poco más de cinco kilos de cocaína a unos salteños que venían a realizar la venta de la misma. Cada uno de esos "ladrillos" tiene un valor aproximado en Buenos Aires de 60 mil dólares ($12.000.000). Hablamos de droga de máxima pureza. Ese producto todavía debe pasar por un proceso de "corte". Esto implica que esa cocaína será mezclada con otros productos para darle más volumen; lo que significa que duplicará su valor. Por el contrario, la marihuana tiene un valor que no llega a los 15 mil dólares el ladrillo (un kilo); es decir, unos $3.000.000 y es más difícil de cortar o mezclar por lo que no hay mucho más que sacarle al producto final. Es todo un negocio para las bandas narcos locales.

Nosotros hoy tenemos los recursos humanos para darle pelea, pero sabemos que siempre es desigual ante el poderío económico de estas organizaciones. De allí radica la importancia de mantener siempre bien equipadas a las divisiones como las nuestras, no sólo con recursos económicos, sino con personal adiestrado y profesionalizado para darle pelea a este delito.

Hay una creencia establecida que las fuerzas de seguridad atrapan un cargamento de 10 kilos y por al lado les pasa una tonelada. ¿Qué hay de cierto?

Todas las fuerzas de seguridad, tanto provinciales como nacionales, tienen establecidas una gran cantidad de controles ya sea dentro de las ciudades o en ruta. Las bandas narcos que movilizan grandes cantidades, y me refiero a centenares de kilos, ya saben los riesgos que implica esa operación. Siempre se delatan. Entre ellos se viven entregando. Y saben que serán atrapados. Invierten mucho dinero y hasta muchos kilos de droga en largas caravanas de vehículos, aún sabiendo que algunos de ellos serán encontrados. Nosotros no sabemos cuál lleva el cargamento mayor, pero sí que está en tránsito y debemos detener a todos los sospechosos. A veces tenemos éxito y localizamos un cargamento importante, a veces a los más chicos, pero sabemos que cualquier carga que atrapemos es menos droga en las calles.

La marihuana es de olor fuerte, muy evidente, pero... ¿cómo detectan la cocaína?

Es cierto, la marihuana tiene un olor muy fuerte, hasta incluso nauseabundo, es fácil olfatearla, si no viene camuflada con otros elementos. Hay veces que nos encontramos con mercancía sumamente tapada, con triple y hasta cuádruple envoltorio de nylon, embolsada y debajo de otros productos de olores más fuertes, pero a la larga la encontramos. La cocaína es más difícil, porque al meter la nariz en un vehículo no es fácil de percibir su olor. Es un poco almendrado al olfato humano. El que no falla nunca es el perro adiestrado. De inmediato olfatea la droga y la marca en el lugar justo. O bien cuando se tiene sospecha o un dato sobre la existencia de narcóticos en un vehículo o en una encomienda o en personas y no se tiene perros, se pide al juzgado la orden de requisa.

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La marihuana se instala en la sociedad y en los medios de manera confusa en su uso...
Hoy hay como una gran confusión con el tema del consumo de la marihuana. El mensaje que se deja respecto a fumar droga, sobre todo en los medios nacionales, es completamente erróneo. No tiene nada que ver con el concepto del uso de la marihuana con fines medicinales, que hasta incluso ya la están produciendo provincias como Jujuy y Corrientes y tiene un tratamiento completamente distinto desde el nacimiento de ese producto, desprovisto casi en su totalidad de THC (Tetra Hidro cannabinol) .

El problema que se genera es que hay muchos chicos que se meten con "fines recreativos", pero después se les hace imposible salir y esto habitualmente termina en forma trágica. Afortunadamente tenemos hoy a muchos artistas y actores involucrados en dar un mensaje claro y contundente, de cuál es el camino final de la droga. Gastón Pauls es uno de ellos y sigue en rehabilitación y da charlas y conferencias, da gusto escuchar con la claridad que habla al respecto.

El tema de la plantación con fines medicinales debe ser bien regulado, porque al día de hoy tenemos algunos problemas con abogados que representan a detenidos en procedimientos que se valen de algunos grises de esta normativa para generar el cierre de causas apuntadas a terminar con las bandas narcos.

¿Cuán importante es la familia en el acompañamiento y contención de un adicto?

En esto ya no puedo hablar como policía, tengo que hacerlo como padre, como abuelo. La sociedad sigue sin estar preparada para este embate de las drogas. No podemos dejar de hablar sobre este problema. Debemos estar presentes en la vida de nuestros niños. En muchos de los casos en los que vemos a menores involucrados en la droga, también observamos hogares partidos por distintos problemas. Predomina claramente la deficiente o casi nula economía familiar. Pero también la falta de atención que hay en los chicos.

Yo recuerdo uno de los procedimientos en los que actuamos hace muchos años, que habíamos irrumpido a una casa en la que vendían al menudeo. Encontramos muchísimos envoltorios, los pusimos sobre la mesa y cuando inspecciono el patio veo que había otro montón de bolsitas similares, cuando vamos a incautarlas unos nenitos muy chiquitos estaban jugando con ellas y resulta que eran piedritas envueltas, que simulaban ser las "bochitas".

Los niños jugaban a que vendían droga. Esa imagen me marcó mucho.

Para finalizar, Santajuliana hizo hincapié en que la respuesta para llegar a extirpar este flagelo es la recuperación de los valores esenciales en la familia, devolver a los padres la cultura del trabajo y a esos hijos en los deberes y responsabilidades de ser parte de una sociedad, en la que las drogas no tienen lugar.

A la laga pareciera ser una utopía en la que siempre se trabaja, pero parece cada vez más distante, muchas veces por los intereses creados en torno al comercio multimillonario que genera el mercardo de las drogas, que por las buenas intenciones de quienes están abocados a combatir el flagelo.

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