Sábado 2 de Julio de 2022

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7 de junio de 2022

El día de los agasajos

“El que gusta de ser adulado es digno del adulador”* – William Shakespeare.-
El Dia del Periodista que se celebra en Argentina el 7 de junio de cada año en homenaje a la aparición de la Gazeta de Buenos Ayres, impulsado por Mariano Moreno, la pluma ardiente de la Revolución de Mayo, sirve, o no, para destacar el oficio del periodismo hecho como su númen, con pasión.

Sin dudas que se presta para todo tipo de celebraciones, agasajos, compromisos, tertulias sociales y “profesionales”, y además para la reflexión.
Permítanme expresar la mía, que pretendo sea solo mía, sin nadie que este obligado a pensar igual, y mucho menos a seguirla como un cánon. Así de libre como debe ser el periodismo.
En el ideal de la Libertad pregonada en Mayo de 1810, se escondía ya una falacia. La Gazeta y la Revolución impedían que los realistas tuvieran su propio medio de comunicación, periódicos en ese entonces, donde expresar sus ideas. Simplemente porque la Libertad de Prensa no era válida para la circunstancia. Primera muerte de la Libertad de Expresión.
Por lo tanto, los sucedáneos de publicaciones que sí se dieron el privilegio de embanderarse internamente en uno u otro bando, o cuantos hubieran, marcaron la historia del periodismo por estos lares.
Hoy la realidad no dista mucho de aquello. Los medios de comunicación están en uno u otro sendero, válidamente, y deben ser respetados pero también, identificados en un mapa conceptual político de la opinión, además del interés económico que persiguen.
Dentro de ellos están los periodistas.
Aquellos que somos periodistas, no publicistas, ni vendedores de publicidad o de propaganda, simplemente periodistas, con nuestras opiniones, vivencias personales y un poco de herramientas de la profesión, a la que prefiero llamar oficio, trabajamos de esto porque debemos vivir, adquirir y percibir un sueldo o remuneración por la contraprestación laboral.
Pero nuestro oficio es libre, y como tal es nuestra obligación a la vez.
Así como el médico que opera pone lo mejor de su talento y saber científico en su trabajo para salvar una vida, si el arquitecto diseña y construye según su conocimiento profesional y bajo su riesgo las estructuras que nos albergan, el periodista elabora lo que ve o conoce lo que pasa, y lo transmite para que quien quiera saber lo conozca lo más completo posible. Entre medio va lo remanido de la objetividad o subjetividad de cómo lo hace.
Por lo tanto, es un trabajo que va a la par de la vida misma de una sociedad. Ni más ni menos valioso que cualquier labor digna y honesta.
En tiempos en que como en todas las épocas, hay cuestiones difíciles y fáciles, poner al periodismo como actividad central de una sociedad me parece un despropósito. Hoy como los políticos, los economistas o los jueces, también debemos estar en el banquillo de los acusados de la sociedad que nos mira.
No nos “la creamos”. Somos una especie rara eso sí, pero no menos que una ameba o un coronavirus. Podemos ser tan letales como inermes.
Puestos en esta posición, sostengo que recibir halagos por hacer lo que es nuestro deber, es sólo una manera de practicar nuestro estoicismo. Ser susceptibles a los aduladores, que por lo general vienen del poder, o revestirnos de una coraza para que las mieles y lisonjas resbalen.
Preservar la libertad propia que importa nuestra dignidad como observadores privilegiados de la realidad, nos impone lo segundo.
Por ello, el poder efímero que trata de agasajarnos, no es más que el interés que busca cooptarnos. Nos necesita y nos quiere pagar, cuando la verdadera paga debería estar en otro lado.
La pauta que pare hijos que hablan bien de los que la emiten, mata la pasión, y nos convierte en esbirros.
El que respeta el periodismo, deja que sea libre, y no impone pautas. Acepta el libre juego de las opiniones y se pone de su lado, porque como todas las libertades, en la opinión es más sagrada.
Un agasajo puede llenar el estómago un momento, pero no calmará el espíritu inquieto de los que nacimos con este sino: ser libres.
No caigamos en las mieles del adulador: permitámonos ejercer este oficio, que es el más libre de todos.
Feliz Día colegas periodistas.
Fredy Miranda
Periodista
Corrientes, 7 de junio de 2022

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