Jueves 30 de Junio de 2022

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NACIONALES

12 de junio de 2022

La increíble vida del piloto argentino que EEUU quiere extraditar por lavar dinero narco y estafar

El argentino Federico Andrés Machado, alias “Fred”, enfrenta en Estados Unidos una dura acusación por parte de un feroz fiscal de Texas sobre lavado de dinero narco y estafas millonarias. Mientras el piloto se juega su última carta para tratar de frenar la extradición, TN pudo reconstruir su historia de película.

El fiscal estadounidense Ernest González logró, semanas atrás, un fallo favorable para que el piloto argentino sea extraditado y juzgado por conspiración para el lavado de activos y la adquisición de aviones para el contrabando de drogas.

También acusa a Machado por estafar a multimillonarios mediante el Esquema Ponzi. En síntesis, de acuerdo a la causa, además captaba inversionistas para la compra de aeronaves que no existían con el fin de lavar activos del narcotráfico.

 

En el expediente judicial y en su entorno íntimo, Machado, afirma que él no estaba al tanto del tráfico de cocaína. En cuanto a las estafas, asegura que el retorno siempre llegaba a manos de los nueve financistas multimillonarios que le confiaban su dinero.

Admite que no les informaba con detalle en qué lo gastaba. Por ejemplo, no les comunicó que invirtió en la compra de una mina en Guatemala. Sus abogados Francisco Oneto y Roberto Rallín lo defienden con un argumento simple: no generó perjuicio a los capitalistas.

 

En el inicio, un viaje a Estados Unidos para probar suerte

La historia del aeronáutico comienza en Viedma, Río Negro. Machado nació en esa ciudad, el 2 de enero de 1968. Con una madre que trabajaba como partera y un padre ausente tuvo una infancia de clase media, sin lujos y bajo la crianza de su padrastro metalúrgico junto a su hermano Gastón.

A sus 54 años, todavía recuerda el momento exacto en el que comenzó su amor por los aviones. Fue en 1982, cuando en plena guerra de Malvinas un piloto hacía piruetas por el cielo de ese rincón del sur del país.

Al terminar la secundaria, no siguió ninguna carrera universitaria. En cambio, viajó a Estados Unidos a “probar suerte”. Y la tuvo.

De cocinar burritos en San Francisco a ser el piloto de famosos y poderosos

Siendo un veinteañero llegó a San Francisco, en California. Poco tiempo después, se enamoró y se casó con una cosmetóloga norteamericana, con quien tuvo un hijo. Así también obtuvo la ciudadanía.

De acuerdo a su defensa, desde su arribo a la “tierra prometida” tuvo varios trabajos, incluso, llegó a preparar burritos en un restaurante local.

Logró juntar el dinero para hacer un curso de piloto. Empezó de abajo, cargando combustible y haciendo los viajes que ningún otro quería hacer. Se divorció y en el 2000 se fue a vivir a Fort Lauderdale, en la Florida. El sacrificio en la compañía de taxis aéreos dio sus frutos y logró ganarse la confianza de sus principales clientes, famosos y poderosos, que le abrieron puertas.

Sucede que el argentino se dio cuenta de que el verdadero negocio estaba en actuar como intermediario en la compra de pequeños aviones para sus pasajeros más exclusivos. Armó sus empresas (South Aviation Inc. y Pampa Aircraft Financing) y con el tiempo consiguió nuevos multimillonarios para invertir en su negocio.

Por ser extranjero, para obtener la codiciada letra “N” en las patentes debieron operar con la mediación de un fideicomiso. Se trata de Aircraft Guaranty Corporation de Debra Lynn Mercer-Erwin, una firma que registró miles de aeronaves en Onalaska, un pueblo de Texas sin aeropuerto.

Toda la maniobra fue investigada por agentes de Homeland Security y está explicada en el expediente que llegó a la Argentina para el juicio de extradición.

La mina en el centro de la selva de Guatemala y su primer encuentro con agentes de Homeland Security

El 2015 marcó otro momento de quiebre en la vida de Fred. Sucedió cuando se cruzó en su camino un importante funcionario de Guatemala. Una versión cuenta que lo conoció en la sala vip de un aeropuerto, donde el poderoso estaba varado. Rápido de reflejos, ofreció llevarlo en su avión. Otra vez, la fortuna estaba de su lado. Ese hombre le abrió la puerta a otros negocios en ese país.

El piloto llegó al Valle del Polochic, a ocho años de la ciudad, en medio de la selva y habitado por pueblos originarios. Lo impactó la inmensa pobreza. Retrató a niños en las aldeas y su cotidianidad, a los que -afirma- prestó servicios comunitarios.

Se instaló por varios años en ese lugar con vistas a la explotación minera en tierras del Banco Nacional, bajo la figura de “Minas del Pueblo S.A”, al mismo tiempo que florecían sus contactos políticos, incluso presidentes, a quienes habría financiado. Además, emprendió un ambicioso desarrollo inmobiliario con su hermano, que también quedó bajo la lupa de la Justicia.

De acuerdo a su relato, nunca avisó a sus inversionistas que el dinero ahora estaba siendo dirigido a la extracción de plata y cobre en el mismo país en el que se estrellaron o incautaron con cocaína algunas aeronaves registradas por su empresa AGC.

Por ser extranjero, para obtener la codiciada letra “N” en las patentes debieron operar con la mediación de un fideicomiso. Se trata de Aircraft Guaranty Corporation de Debra Lynn Mercer-Erwin, una firma que registró miles de aeronaves en Onalaska, un pueblo de Texas sin aeropuerto.

Toda la maniobra fue investigada por agentes de Homeland Security y está explicada en el expediente que llegó a la Argentina para el juicio de extradición.

La mina en el centro de la selva de Guatemala y su primer encuentro con agentes de Homeland Security

El 2015 marcó otro momento de quiebre en la vida de Fred. Sucedió cuando se cruzó en su camino un importante funcionario de Guatemala. Una versión cuenta que lo conoció en la sala vip de un aeropuerto, donde el poderoso estaba varado. Rápido de reflejos, ofreció llevarlo en su avión. Otra vez, la fortuna estaba de su lado. Ese hombre le abrió la puerta a otros negocios en ese país.

El piloto llegó al Valle del Polochic, a ocho años de la ciudad, en medio de la selva y habitado por pueblos originarios. Lo impactó la inmensa pobreza. Retrató a niños en las aldeas y su cotidianidad, a los que -afirma- prestó servicios comunitarios.

Se instaló por varios años en ese lugar con vistas a la explotación minera en tierras del Banco Nacional, bajo la figura de “Minas del Pueblo S.A”, al mismo tiempo que florecían sus contactos políticos, incluso presidentes, a quienes habría financiado. Además, emprendió un ambicioso desarrollo inmobiliario con su hermano, que también quedó bajo la lupa de la Justicia.

De acuerdo a su relato, nunca avisó a sus inversionistas que el dinero ahora estaba siendo dirigido a la extracción de plata y cobre en el mismo país en el que se estrellaron o incautaron con cocaína algunas aeronaves registradas por su empresa AGC.

 

 

 

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