Miércoles 29 de Junio de 2022

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GANADERIA

22 de junio de 2022

Vacas sin miedo a los robots: impulsa el bienestar animal y el resultado es más y mejor leche

Josefina Morrogh Bernard es veterinaria y se especializa en la instalación de tambos automatizados. Tiene 36 años y viaja por todo el país como entrenadora de ordeñe. Suele pasar semanas o meses en un establecimiento, articulando la tecnología con el adiestramiento.

La vaca duda y se queda parada frente a las puertas del robot. Mira a un costado, al otro y gira su cabeza: detrás está Josefina acariciándole el lomo y guiándola hacia el box de acero. No hay gritos, ni movimientos bruscos: sólo la paciencia infinita de esta veterinaria de 36 años y 184 centímetros de altura. El animal al fin cede: entra, se cierran las puertas automáticas y comienza el ordeñe.

Los tambos robóticos son una tecnología muy utilizada en Europa, Estados Unidos y Canadá, y cada vez más implementados en la Argentina. “La vaca entra en un box, y mientras el sistema trabaja con un brazo robótico, recibe una porción de alimento balanceado como premio para que esté tranquila. Es una técnica voluntaria donde ella decide en qué momento del día ordeñarse”, contó Josefina María Morrogh Bernard a TN.

Además, en un programa de software, la máquina recolecta datos de cada ejemplar, que luego son analizados por los operarios, como información productiva y parámetros de salud, con el objetivo de diagnosticar enfermedades y así lograr una mejor calidad de leche, ya que el personal puede monitorear cada vaca permanentemente.

La tarea de Josefina comienza cada vez que un productor compra un robot. La máquina ordeña alrededor de 65 vacas, entre dos y tres veces al día, dependiendo del momento de la lactancia y su nivel de producción.

La misión no es sencilla. “Hay que lograr que un animal de más de 650 kilos entre en un box pequeño que nunca vio en su vida, donde se tiene que quedar quieto los casi 7 minutos que dura el ordeñe. Primero, trato de que conozcan el robot (hago que entren y salgan) y que se familiaricen con los ruidos. Una vez que lo conocen le pierden el miedo y lo adoptan como rutina: van solas a ordeñarse. A los animales les gusta la consistencia: que las cosas se hagan siempre de la misma forma”, remarcó.

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