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12 de septiembre de 2022

Cristina Kirchner delegó en Sergio Massa la toma de decisiones y dejó a Alberto Fernández en un rol incómodo

El Frente de Todos pasó de las peleas a la confusión. Sorprendió la convocatoria de “Wado” De Pedro a la oposición para la misa en la Basílica de Luján por la Vicepresidenta.

Un ministro ilustra con crudeza el clima dentro de la Casa Rosada: “Ya casi no hay internas. Hay paz. La paz de los cementerios”. Las peleas dentro del Frente de Todos dieron lugar a otra dinámica que no necesariamente garantiza orden. Cristina Kirchner detenta la centralidad política, pero delegó en Sergio Massa la toma de decisiones.

A Alberto Fernández le cuesta asumir este el corrimiento del poder, pero no ve otra opción. En el último mes teatralizó gestos de apoyo a la vice. Primero por el pedido de condena en el juicio de Vialidad, y segundo, en relación al intento de asesinato. Más allá del respaldo, la relación entre ambos no ha mejorado.

El Presidente sabe que además está de salida, y que el sueño de ir por la reelección es improbable. En conversaciones personales ha expresado ciertas preocupaciones, como lo difícil que sería para su familia volver a tener una vida normal.

En el Gabinete cada cual hace la suya. Wado De Pedro sorprendió al dejar trascender una convocatoria a la oposición. “Bajar un cambio”, fue la frase que usó. En su equipo sostienen que el llamado al diálogo fue conversado con Cristina Kirchner y con el Presidente. Que tenga que aclarar indica el problema.

Eduardo "Wado" De Pedro, cercano a Máximo Kirchner, lidera la convocatoria a la oposición. (Foto: Télam)

Eduardo "Wado" De Pedro, cercano a Máximo Kirchner, lidera la convocatoria a la oposición. (Foto: Télam)

Gabriela Cerruti se encargó en su conferencia de prensa de los jueves de bajarle el tono a la iniciativa. El ministro del Interior le había comentado a Fernández que haría llamados, pero nunca le avisó que filtraría el tema.

Lo curioso es que en el propio kirchnerismo no hay ninguna intención de sentarse con referentes de la oposición. ¿Cómo pueden sentarse en la misma mesa que Mauricio Macri, Patricia Bullrich o Ricardo López Murphy a quienes acusan de “cargar el arma” de los “odiadores”?

Los mensajes confusos dentro del Frente de Todos desorientan a los propios y a Juntos por el Cambio. De Pedro mantiene un puente con los radicales. A Facundo Manes lo conoció por una consulta médica hace tiempo, con lo cual el lazo es de tipo personal. También hay vasos comunicantes impensados, como el de Andrés “Cuervo” Larroque con allegados a Horacio Rodríguez Larreta.

El secretario general de La Cámpora pidió públicamente bajar los decibeles e intentó una autocrítica por sus declaraciones. El “Cuervo” siempre fue el portador del lanzallamas dentro de la agrupación, aunque con los años se volvió menos sectario de lo que parece. Mucho menos que Máximo Kirchner, otra vez fuera de escena, junto a su madre.

Cristina Kirchner delegó en Sergio Massa la toma de decisiones y dejó a Alberto Fernández en un rol incómodo

En Juntos por el Cambio ven en los llamados telefónicos de Wado una posible emboscada. La oposición tiene bastante charlado que cualquier acuerdo debe darse en el marco del Congreso, con lo cual ve este trascendido como una maniobra. ¿Para qué? Quizá para dividirlos, quizá para instalar al ministro del Interior como candidato.

Cristina Kirchner le ha dado margen a De Pedro para hacer guiños de moderación: se mueve como pez en el agua entre empresarios, apoyó el acuerdo con el FMI, habla con opositores. Es también el mismo que afirmó que “toneladas de editoriales en diarios, televisión y radio” generaron el atentado contra su jefa. Es un experimento en desarrollo, se verá con qué destino.

En la provincia de Buenos Aires, está en marcha la campaña territorial. El operativo se enfoca en el lema “Cristina es esperanza”, ya instalado a mitad de año. Ese proceso se interrumpió por la crisis política y cambiaria que desencadenó la salida de Martín Guzmán. En ese momento, la vice pidió frenar todo tipo de movimiento que pudiera empujar al Presidente, ya al borde de la cornisa.

“Nosotros trabajamos la hipótesis de Cristina candidata a presidenta. No sabemos si ella quiere o si va a terminar siendo, pero es lo que hay que hacer ahora”, apunta un dirigente del conurbano.

El protagonismo excluyente de la vice les devolvió la energía y una bandera por qué luchar. Falta atravesar la parte más complicada del plan: la economía. La expectativa está puesta en que Massa encamine la macro y evite escenarios catastróficos, pero nadie sabe si eso alcanza.

Tampoco está claro qué rumbo querrá tomar Cristina luego de diciembre, cuando se asome 2023. En el último informe de Eco Go, la economista Marina Dal Poggeto sostiene que “no hay chances para estabilizar y tener efectos reales antes de la elección”. El pronóstico sobre inflación es lapidario: proyecta que difícilmente este año esté por debajo de 100%, y que el que viene, difícilmente sea mejor que este.

Es difícil de imaginar cómo se moverá la política ante una situación económica más sensible que la actual.

Aún así, Massa no pierde la fe. El día de la marcha a Plaza de Mayo para repudiar el atentado, funcionarios y referentes coreaban desde el escenario “Cristina Presidenta, Cristina Presidenta”. El ministro de Economía solo atinó a reírse cuando un dirigente le gritó: “¡Sergio, cantá vos también!”.

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