Sábado 26 de Noviembre de 2022

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20 de noviembre de 2022

Macri: “Con lo que pierde Aerolíneas hacemos ya el segundo puente Chaco-Corrientes”

El exmandatario retomó sus recorridas por el país. Aterrizó en Corrientes y se reencontró con Valdés en una jugada de precisión quirúrgica para las aspiraciones de la oposición. Habló con El Litoral y dejó definiciones de cara a 2023. 

El expresidente Mauricio Macri dialogó en exclusiva con El Litoral sobre sus próximos pasos. Acusó al kirchnerismo de mentir siempre y lo sindicó como el “gobierno que más endeudó al país en toda la historia”. Dijo que un eventual gobierno de Juntos por el Cambio no requerirá endeudarse porque le mostrarán al mundo que los argentinos aprendieron a bajar impuestos y gastar solo los recursos con los que se cuenta. Advirtió que nadie lo jubila y mandó un mensaje a quienes lo agreden. Se dijo garante de las ideas de la necesidad de un cambio profundo,  aseguró que los argentinos aprendieron que “el cuento del populismo no va más”, e insistió en que no podría hablar con Cristina Fernández de Kirchner porque le han quitado el valor a la palabra

 

—¿Plantea recorrer el país y encabezar algo de cara a 2023?

—Siento el apoyo de la gente y estoy agradecido. Estoy convencido del compromiso que tengo con la gente, con aquellos que marcharon 30 veces en mi apoyo. Pero hoy hay que batallar por las ideas.

—¿Pero su ciclo no está terminado o sí?

—Mi ciclo no terminó, eso seguro. No tengo claro hoy que lo mejor para mí sea volver a tener el rol de presidente. Hoy más importante es concentrarse en las ideas, quién será el candidato se verá el año que viene y hay tiempo. Pero el candidato tiene que surgir de una clara competencia.

—¿La gente lo ve como garante de esas ideas?

—Sin dudas. La Argentina no puede ir a un programa de populismo light. La sociedad grita hoy que quiere más libertad, más cambio. Nosotros somos el cambio o no somos nada. Para eso se creó el PRO y se amplió la alianza. El país está atrapado desde hace décadas en un sistema mafioso, corporativo, de privilegios, que le ha servido a unos pocos para salvarse a costa del conjunto que cada vez está más pobre.

 

—¿Qué hará?

—Enfrentar esos intereses y generar condiciones para restablecer un elemento central: la confianza. Sin confianza no hay inversión, empleo. Necesitamos que quieran volver a invertir en fábricas de derivados de la madera, para procesar y hacer arroz, y exportar al mundo. Hay que invertir en más puertos para que toda la producción de Corrientes salga por la vía navegable, que es más eficiente que un camión. En 2015-2019 había una cultura del poder sana, que respetaba la gente, transparente, que había puesto límite a todos los grupos mafiosos que se apropian de todo. Desde 2019 hasta acá han vuelto a hacer todo fuera de la ley: Moyano hace lo quiere; los pseudomapuches hacen lo que se les ocurre; los jueces laborales funden a las pymes con fallos ridículos en caso de despido. En un país así nadie invierte.

—En su libro menciona a Aerolíneas..

—Aerolíneas le cuesta al país 700 millones de dólares, el segundo puente Chaco-Corrientes es menos de un año de aerolíneas. Y lo que hace Aerolíneas lo hacen las lowcost y no le pide a nadie que financie un vuelo que no va ocupar. Aerolíneas pierde plata por segundo y lo pagan todos los argentinos aunque nunca vuelen. Prioridades y basta. Nada de sentimentalismo con Aerolíneas.

—Usted dijo que nadie lo va a jubilar...

—Estoy en una edad en la que no me gustan que me pongan o que saquen. Yo dije estoy haciendo esto y lo cumplo, déjenme. Les he dado todo el espacio posible para que todos aquellos que quieran ser candidatos planteen sus ideas, que aprovechen. No piensen en que es lo que hago o dejo de hacer. Y menos agrediéndome, a los que me agredieron les ha ido muy mal. La jubilación es mi decisión y tiene que ver con algo interno, muy profundo. Yo tengo que estar convencido de asumir una responsabilidad tan impresionante como la que tuve, hoy estoy convencido de que mi lugar es defender y batallar por las ideas. Para que haya un compromiso de los que compiten por esas ideas. No creo que en otra cosa. Estoy acá porque amo a los argentinos.

 

—Pero en el inconsciente colectivo se plantea una definición presidencial entre usted y Cristina...

—Hoy no lo veo. La gente entendió que el populismo sin recursos es solo una fábrica de pobres...

—No lo ve aunque tenga la posibilidad de ganarle...

—No. Las condiciones están muy favorables para que nosotros volvamos al poder. Si tenemos una competencia interna sana vamos a volver a gobernar. Diría que hay un 99 por ciento de probabilidades de que volvamos a gobernar. No siento la necesidad de revancha, de ganar. Sé lo que hice. Armé un partido y llegué a la presidencia. Dejé dirigentes valiosos que van a disputar la presidencia. Planté ideas de cambio que cada vez tienen más aceptación. Estoy tranquilo. No tengo necesidad de revancha, no me muevo por una cuestión personal. Estoy en paz.

—En su libro dice que en 2015 no tenían un plan económico acordado con la UCR, ¿y ahora?

 

—Estamos mucho mejor pero no alcanza. En 2015 ni siquiera habíamos hablado de un plan económico. Arrancamos con la campaña 10 minutos antes, con Carrió, una foto y a defender la república contra el atropello institucional, de lo económico no se habló nada. Arrancó mi gobierno, había que hacer tantas cosas y era todo discusión. Hoy esa discusión está instalada hace un año y se avanzó muchísimo en el debate de un plan económico...

En el medio hay críticas...

Por eso. Ese debate es muy útil.

¿Y las agresiones?

No, nunca. La agresión no sirve. Hay que debatir ideas, con pasión, pero con respeto, sin agresión. A ese debate le falta el año más importante que es 2023. Ahí saldrán los candidatos que vayan por ese cambio profundo, otras que vayan por cambios más moderados y candidatos/tas que van a querer plantear que arreglando lo institucional basta y eso no es verdad: la inflación, el déficit y los demás problemas estructurales requieren reformas de fondo.

—Muchos radicales no concuerdan con las ideas llevadas al extremo...

—Hay que debatir y ponerse de acuerdo. Que ellos presenten sus propuestas, me parece muy válido que no estén de acuerdo y presenten sus ideas, sus formas y que la gente elija. Si la sociedad elige la propuesta de ellos, todos los acompañaremos. Si la gente elige la nuestra, ellos nos tendrán que acompañar. 

 

—¿Pasó con candidatos cruzados?

—Yo creo que habrá una división por ideas, no por partidos. Pero quien pierda deberá tener la grandeza de acompañar. Es lo que siento, que la gente va a compañar la propuesta del cambio profundo, que ya cortó con el cuentito del Estado. Se dieron cuenta que todo es un curro de los que manejan el Estado. Prometen que desde el Estado lo van a resolver y lo único que hacen es salvarse ellos mismos.

—¿Da por hecho que la sociedad entendió eso?

—Sin dudar. Al menos una mayoría mucho más amplia que el 41 por ciento que me votó en 2019.

—Para hacer qué y cómo...

—El país es muy diferente al que dejamos. Mucha más pobreza. Dejan una bomba. Es mucho peor que la situación en 2015. Vamos a hacer todo lo que sea necesario para que haya empleo.

 

—Y la inflación...

—Fundamental. Todo arranca con decirle al mundo: aprendimos. Ya sé que no nos quieren prestar plata, pero nosotros no necesitamos porque hemos decidido bajar nuestros impuestos. Qué recaudamos $100 y vamos a gastar $100. No gastaremos un peso más. Seguro que nos dirán que hace 77 años decimos lo mismo y no cumplimos. Pero esta vez vamos  cumplir.

—Pero los procesos en el mundo en el que bajaron impuestos tuvieron desequilibrio, retrocesos...

—Sí. Pero no vas a comparar la carga tributaria más alta del mundo. En Argentina, la suma de las tazas impositivas es confiscatoria. Por algo a Corrientes le va mejor, porque tiene una baja alícuota de Ingresos Brutos. Los impuestos nacionales absurdos han logrado que se vayan del país 300.000 jóvenes porque no quieren que les roben su trabajo con los impuestos. Se han ido 30.000 de los empresarios más importantes a vivir a otros lugares. Si se cobran impuestos más altos que Uruguay, Chile, España, los tipos se van a esos países. Ellos (el kirchnerismo) no son tan vivos. La gente quiere que el Estado le saque la plata de encima y eso es lo que tenemos que hacer.

—En su libro advierte que el cambio en 2023 requerirá mucho más de la elite de la sociedad...

—Entre las personas que comparten sus ideas están Larreta y Bullrich.

—Por supuesto, con sus estilos. Pero están. Están todos convergiendo con sus ideas de cambio. Está Gustavo Valdés, que se mandó un discurso impresionante y dije: “yo lo voto”.

—En su libro, usted dice que una de las condiciones del líder es escuchar, ¿debatiría con CFK?

—Intenté un par de veces dialogar con ella. La grieta no son personas, son ideas. Un país en el que sus dirigentes no creen en la importancia de las instituciones, en la importancia de una justicia independiente... sentarse a discutir que hay que soltar a 5.000 presos peligrosos, como dialogás con eso, no se puede soltar ninguno. Esas son ideas anacrónicas.

 

—Eso mismo le critican a usted: Comodoro PRO, la Justicia macrista...

—Ellos siempre te acusan de lo que ellos hacen. Es el abc del populismo. Lo peor del populismo es la destrucción de la palabra. Nosotros nombramos más de 200 jueces por concursos transparentes.

—¿Y la autovía ruta 12?

—Nosotros terminamos en seis meses las obras en la 9 de julio. Empezamos la autovía 12 en Corrientes y ellos no la pueden terminar. Son ineptos, el peor gobierno de la historia.

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